

NOVIEMBRE
“Los Incas y los antepasados”
En la vasta cordillera de los Andes, los incas levantaron un imperio que no sólo dominó montañas, ríos y valles, sino también el tiempo y la memoria. Su civilización se construyó sobre un principio sagrado: todo lo que existe está tejido por los hilos del pasado. Cada piedra, cada río y cada ser humano eran vistos como parte de una gran familia que se extendía más allá de la vida.
Honrar a los antepasados era más que recordar sus nombres: era mantener viva su energía. Los incas creían que los espíritus de los abuelos seguían cuidando a los vivos desde el mundo invisible. Por eso, guardaban sus cuerpos momificados en templos y los llevaban a las festividades, vestidos con ropas finas, como si aún caminaran entre ellos. Les ofrecían comida, flores y chicha, sabiendo que la gratitud alimenta el vínculo entre los mundos.
Cada comunidad tenía un ayllu, una gran familia donde nadie era dueño de la tierra, sino guardián temporal. Ese respeto profundo hacia los ancestros también se reflejaba en la naturaleza: las montañas eran apus, espíritus protectores; la Tierra era Pachamama, la madre generosa; el Sol, Inti, el padre luminoso. Todo tenía alma, y el ser humano sólo podía prosperar si vivía en reciprocidad, en ayni, el equilibrio sagrado del dar y recibir.
⭐ CAMPECHE–FISA
“Aprendimos que debemos honrar y respetar las creencias de nuestros antepasados.”
⭐ TACUBA–AEF
“El trabajo en equipo es básico para lograr los objetivos.”
⭐ VALLARTA–FISA
“El trabajo en equipo, donde cada integrante tiene claras sus funciones, ayuda a que todo avance en una misma dirección. De esta forma, el estrés laboral se minimiza y se fortalece la convivencia.”





